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Política sectorial del Fondo: una ayuda con múltiples enfoques


Además de mejorar el acceso a agua potable y saneamiento, el Fondo incide en sectores como la salud, el medio ambiente, la gobernabilidad, la igualdad de género y la diversidad cultural

El acceso a agua potable y saneamiento es un factor esencial para el bienestar y el desarrollo económico del ser humano. La carencia de estos servicios básicos adquiere un mayor significado cuando se consideran sus fuertes vínculos con la pobreza, y cuando se mide su enorme impacto sobre la salud, la habitabilidad, la educación, la igualdad de género y la exclusión social. El buen manejo y gobierno de los recursos hídricos es además un requisito básico para conservar la integridad de los ecosistemas.

Por el impacto que el acceso a agua potable y saneamiento tiene en otros sectores cruciales para la calidad de vida y el desarrollo humano, el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento considera esencial que sus actuaciones tengan un enfoque multisectorial. Esto significa que desde el inicio, sus proyectos incorporan acciones en múltiples sectores: la protección del medio ambiente, la educación en hábitos higiénicos, la gobernabilidad, la participación de la mujer, la inclusión de grupos socialmente marginados, el desarrollo sostenible y el respeto a la diversidad cultural.

Este enfoque contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), uno de los compromisos fundamentales del Fondo y de la Cooperación Española, y además contribuye a hacer efectivo el derecho humano al agua, entendido como el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico.

La política sectorial del Fondo tiene los siguientes componentes:

Asegurar el acceso para mejorar la salud
Garantizar la sostenibilidad ambiental
Fortalecer la democracia y la gobernabilidad
Impulsar la política de igualdad de género
Respetar la diversidad cultural

Asegurar el acceso para mejorar la salud

El acceso a agua potable y saneamiento y la promoción de hábitos higiénicos son esenciales para mejorar la salud

Cada año, más de tres millones y medio de personas mueren en el mundo por enfermedades transmitidas por agua contaminada; el 90 por cien son niños menores de cinco años. Más de la mitad de las camas hospitalarias del mundo están ocupadas por pacientes enfermos por culpa de la falta de agua potable y saneamiento. En América Latina y el Caribe, la falta de acceso a estos servicios afecta sobre todo a las poblaciones más vulnerables: niños, mujeres embarazadas y personas que viven en condiciones de pobreza extrema.

Disponer de agua potable accesible y asequible para el uso personal y doméstico es un derecho humano fundamental. Los programas del Fondo promueven el acceso a servicios agua y saneamiento para mejorar la salud, la higiene y la habitabilidad básica de las poblaciones más necesitadas de América Latina y el Caribe.

Las mejoras en agua y saneamiento, junto con cambios en las prácticas higiénicas, pueden tener un efecto significativo en la salud de las poblaciones, sobre todo de las más pobres, reduciendo la mortalidad por enfermedades diarreicas y la malnutrición, fundamentalmente en la población infantil. De igual forma, otras enfermedades infecciosas como la malaria, las parasitosis intestinales o enfermedades cutáneas, que se propician cuando las aguas servidas se eliminan a la calle, pueden ser reducidas gracias a la utilización de sistemas de saneamiento.
 
La educación de la población receptora es clave para desarrollar una participación efectiva y equitativa en los programas de agua y saneamiento, y para prevenir las enfermedades transmitidas por el agua contaminada. Por ello, el Fondo apoya proyectos que integran la mejora del acceso a servicios básicos con la educación sanitaria de los beneficiarios.

Con la mejora de la calidad de agua, la ampliación del acceso a agua potable y saneamiento y proyectos de educación en hábitos de higiene, el Fondo pretende reducir los principales factores de morbilidad y mortalidad de la población en la región, en especial la infantil.

Garantizar la sostenibilidad ambiental

Un enfoque integral en el manejo del agua ayuda a proteger el medio ambiente para las futuras generaciones

Uno de los objetivos del Fondo es que sus programas de agua potable y saneamiento del Fondo contribuyan a la gestión sostenible del capital natural para asegurar el equilibrio ambiental a nivel global.

Para garantizar el cumplimiento de estos objetivos, el Fondo presta una atención especial a la gestión integrada de los Recursos Hídricos en sus programas para que se desarrollen de manera segura y sostenible. Los estudios sobre sostenibilidad, conservación de los ecosistemas y capacidades humanas de desarrollo se realizan a lo largo de todas las fases que conllevan los proyectos. El objetivo es garantizar sistemas de explotación y mantenimiento de las fuentes de agua que tengan en cuenta el respeto por el medio ambiente y que resulten sostenibles para las comunidades receptoras.

A nivel institucional, el Fondo apoya el fortalecimiento de la gestión medioambiental de las administraciones involucradas en los programas de agua y saneamiento. Los proyectos incorporan la gestión integral de las cuencas y toman en cuenta el ciclo integral de agua: de dónde viene, qué se hace con ella, y adónde va.

Además, el Fondo promueve activamente la participación de la población para evitar o reducir el impacto del cambio climático en sus comunidades, para promover el buen manejo del agua, y para incorporar medidas para la reducción de riesgos.

Fortalecer la democracia y la gobernabilidad

Para mejorar la gobernabilidad del agua se debe potenciar la transparencia, administrar bien y gestionar los recursos de manera democrática y participativa

La administración de los recursos de agua debe ser democrática y respetar los derechos fundamentales de los ciudadanos. El Fondo apuesta por una política de gestión pública, transparente y participativa del agua para resolver con responsabilidad, equidad y democracia los problemas de acceso a agua y saneamiento en América Latina y el Caribe.

El Fondo trabaja a nivel nacional, regional y local promoviendo componentes de capacitación institucional que impulsen una gestión más democrática y eficiente. Apoya a diversos actores del sector, pero centra sus esfuerzos de capacitación en las instituciones públicas, organismos y asociaciones que tienen la responsabilidad de planificar, gestionar y regular el acceso al agua y saneamiento de la población con menores recursos. Sus actuaciones incluyen asistencias técnicas y jurídicas que apoyan el fortalecimiento de instituciones reguladoras y gestoras del sector, las mesas nacionales de agua, la elaboración de marcos regulatorios, la creación de programas o planes nacionales,  procesos de reforma del sector, elaboración de proyectos, programas de educación, y la innovación y desarrollo de nuevas tecnologías.

Una de las prioridades del Fondo es la participación real y efectiva de las comunidades locales en los programas para garantizar una mayor eficacia de la ayuda y fortalecer un modelo de gobernabilidad democrática del agua. Este modelo enfatiza la gestión eficiente bajo responsabilidad comunitaria, y no excluye ninguna alternativa pública o privada si ayuda a garantizar el acceso equitativo al recurso agua. El Fondo presta apoyo en procesos de organización y aumento de capacidades comunitarias e incluye en el proceso a mujeres, indígenas, afrodescendientes, campesinos y jóvenes.

Impulsar la política de igualdad de género

El agua bien gestionada es fuente de vida y de igualdad

La política de género en los programas del Fondo refleja la prioridad de la Cooperación Española para que se aplique de manera plena y efectiva la igualdad entre hombres y mujeres en las políticas de desarrollo, como forma de garantizar una ayuda más eficaz y efectiva.

Esta política es especialmente importante en el sector del agua y saneamiento, donde la falta de acceso contribuye a agrandar la brecha de desigualdad social y económica que padecen las mujeres. Las mujeres y las niñas son las principales responsables de procurar agua para sus familias, llegando en las zonas rurales de América Latina y el Caribe a invertir hasta cinco o seis horas diarias en esta tarea. Las mujeres son también quienes cuidan de sus hijos cuando enferman por culpa del agua contaminada o de la falta de saneamiento. Estas responsabilidades reducen sus opciones de desarrollar actividades productivas, y para muchas niñas eliminan la posibilidad de escolarizarse.

El Fondo actúa para remediar esta situación mediante dos vías:  apoyando la ampliación de la cobertura y la calidad de los servicios, y fomentando la participación de las mujeres en los proyectos para que asuman responsabilidades en formación y capacitación, gestión, funcionamiento y mantenimiento de las obras realizadas. El Fondo además considera a las mujeres como socios fundamentales en los proyectos comunitarios.

La inclusión ayuda a superar barreras entre mujeres y hombres. La perspectiva de género en el diseño de los programas favorece además el desarrollo sostenible y la eficacia de las iniciativas.

Respetar la diversidad cultural

Los proyectos respetan los derechos territoriales y medioambientales de los pueblos y apoyan el vínculo entre tradiciones culturales y el agua

El respeto a la diversidad cultural como forma de vida democrática es un elemento importante de los programas del Fondo. Los vínculos entre el agua, la diversidad cultural y las tradiciones locales se deben respetar para lograr un desarrollo sostenible. El Fondo fomenta la participación de la sociedad civil para garantizar el respeto a la diversidad en la gestión de los programas y la implementación de las políticas.

Al priorizar a poblaciones más excluidas y aisladas de la región, las actuaciones del Fondo a menudo se centran en comunidades tradicionales, ampliamente representada por indígenas y afrodescendientes, que mantienen una relación histórica con su entorno natural y las fuentes de agua. Los proyectos del Fondo incorporan los derechos territoriales, medioambientales y culturales de estos pueblos desde su diseño inicial, y actúan en colaboración con las comunidades. De esta manera, el Fondo trabaja de manera proactiva para remediar la exclusión social de estos grupos y a la vez para compatibilizar el desarrollo de los proyectos con las tradiciones y los derechos culturales de las poblaciones beneficiarias.

Fin documento AECID