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19.10.2011

Ania Grobicki, Secretaria Ejecutiva de Global Water Partnership "Los gestores del agua siempre deben mirar río arriba"

Ania Grobicki es Secretaria Ejecutiva de Global Water Partnership (GWP), una red internacional abierta a todas las instituciones y organizaciones implicadas en la gestión del agua, y de la que es socia la AECID. GWP se centra en la seguridad del agua y en el manejo integral de los recursos hídricos, y ofrece a sus socios un espacio para poder compartir conocimientos en la planificación de la gestión integral del agua.

Ania Grobicki, Secretaria Ejecutiva de Global Water Partnership

PREGUNTA: ¿En qué consiste el trabajo Global Water Partnership?

RESPUESTA: Nuestra visión es la de un mundo con agua disponible y segura para todos. Creamos plataformas internacionales que permiten a los socios compartir experiencias y conocimientos en torno a la protección y la gestión integral de los recursos hídricos. A través de nuestra página web y de nuestras publicaciones ofrecemos una "caja de herramientas", una guía sobre cómo implementar la gestión integral de recursos hídricos que incluye bases de datos con estudios de caso y otras herramientas. Esta guía, que nosotros llamamos "ToolBox", es accesible a cualquiera que la necesite.

P: ¿Cuál es la clave para gestionar bien el agua?

A todos los sectores que emplean el agua, que van desde la agricultura a la industria y al consumo humano, siempre les recordamos que hay que mantener la mirada río arriba, de donde viene el agua, y proteger esas fuentes. En lugar de competir por los recursos, estos sectores deben trabajar juntos para que haya una política común que les permita compartir el agua de manera sensata y sostenible. También enfatizamos la importancia de hacer una buena planificación de riesgos, para prevenir los efectos de desastres como las sequías o las inundaciones.

P: En general, ¿cómo se gestiona el agua?

R: Depende mucho del país y de cómo haya organizado sus asuntos en torno al agua. Algunos gobiernos cuentan con ministerios del agua, mientras que otros la gestionan desde sus ministerios de medio ambiente, de agricultura, de energía o de industria. Casi todos los ministerios de sanidad tienen alguna competencia sobre el agua. Esto demuestra que el agua es un tema multisectorial. El agua toca todos los aspectos importantes de la vida.

Lo importante es que los gobiernos gestionen el agua de manera integrada, lo que llamamos la gestión integral de los recursos hídricos. Es una mirada completa. ¿Donde están los recursos, de qué disponemos, qué necesidades tenemos y cómo podemos planificar y gestionar el agua de manera sostenible? Si esta gestión está demasiado fragmentada entonces entran en competición sectores como la industria, la agricultura o las ciudades, cada vez más grandes y sedientas. Así es como se producen los conflictos.

P: ¿Qué logros han tenido con las plataformas internacionales?

R: Actualmente 39 países socios están diseñando planes de gestión integral del agua. Uno de los mayores logros ha ocurrido en Zambia, donde el gobierno creó un plan de gestión integral del agua que se ha integrado en su plan nacional de desarrollo. Se ha convertido en un modelo internacional. Ya ha logrado financiación y está en fase de implementación. Esto es muy importante porque en África hay un grave problema de almacenamiento, los países dependen demasiado de la lluvia estacional y por tanto son muy vulnerables a los efectos de las sequías, como podemos ver ahora en Somalia. Es fundamental que estos países puedan crear métodos de almacenamiento de agua en estos tiempos en los que el cambio climático produce más y más fenómenos extremos.

P: ¿Qué problemática destacaría en América Latina y el Caribe?

R: En Centroamérica y en el Caribe ocurre algo parecido a lo que sucede en África: tienen poca capacidad de almacenamiento y dependen demasiado de la lluvia para abastecerse. Además, la subida del nivel del mar ocasionada por el cambio climático y los huracanes están salinizando los acuíferos en las costas, algo que impacta gravemente en el consumo humano. Los países de la región en su mayoría ya cuentan con bases institucionales y legales bastante desarrolladas, y ahora lo que es importante es que los gobiernos lleven a cabo planificaciones regionales y nacionales del agua: nuestros socios en Centroamérica ya las están llevando a cabo. A nivel nacional, por ejemplo en Guatemala se ha creado un gabinete del agua. Los ministros de CARICOM (Caribbean Community) han desarrollado una agenda de agua común. Nuestros socios en Sudamérica también están muy activos; los países andinos se enfrentan a graves problemas como la desaparición de los glaciares y la destrucción de los bosques tropicales.

P: ¿Qué deben de hacer los donantes a la hora de diseñar proyectos de agua y saneamiento en la región?

R: Les recomiendo que tengan muy en cuenta la planificación de riesgos y la seguridad del agua a la hora de diseñar infraestructuras. De nada sirve un sistema de agua potable que se pueda contaminar o destruir por una inundación, o que se quede sin abastecimiento por culpa de una sequía. Tienen que ser sistemas sostenibles. Los desastres naturales y las condiciones extremas debidas al cambio climático han llegado para quedarse. Nos tenemos que adaptar esta nueva realidad y hacer prevención con políticas proactivas.

P: La problemática del acceso al agua y al saneamiento ¿está suficientemente presente en la agenda internacional?

R: Últimamente ha habido mucha concienciación por parte del público sobre las consecuencias de la falta de agua potable y saneamiento a nivel de salud, educación y economía. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU han ayudado a dar a conocer esta problemática. Creo que los países se están dando cuenta de que queda muy poco para el año 2015, la fecha fijada para cumplir los ODM. Y mientras que parece que los objetivos de ampliar la cobertura de agua potable se van a cumplir, los de saneamiento desgraciadamente se quedarán muy cortos.

El gran problema a la hora de diseñar políticas de agua es la falta de datos fiables sobre el agua. Muchos países no tienen información adecuada acerca de los recursos de los que disponen, y por tanto no pueden planificar ni gestionar bien.  Faltan "mapas" hidrológicos que les permitan hacer una proyección hacia el futuro y calcular cómo deben repartir y gestionar el agua.

P: ¿Qué experiencia personal ilustra mejor el impacto que tiene la falta de seguridad de agua sobre una población?

R: En 1988 visité Bangladesh, donde a menudo se producen graves inundaciones. Durante mi estancia se produjeron las más grandes que había sufrido el país. Murieron 100.000 personas y millones más resultaron afectadas. Se inundó el aeropuerto y no pude salir de allí en un par de semanas. Los muertos, los damnificados, la contaminación de las aguas, la imposibilidad de acudir al trabajo o a la escuela... en esos días pude comprobar cómo la inseguridad del agua afecta a todos los aspectos de la vida de una persona.

Fin documento AECID