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BoliviaA pesar de sus abundantes recursos naturales como el gas, el petróleo y los minerales, Bolivia sigue siendo uno de los países más pobres de América del Sur, con altos índices de desigualdad. La gran mayoría de la riqueza está en manos una minoría, mientras que gran parte del pueblo boliviano vive en la pobreza, y más de un 30% subsiste con menos de dos dólares diarios. Aproximadamente dos tercios de la población es indígena Quechua o Aymara, al igual que su presidente, Evo Morales.
Durante las últimas décadas, Bolivia ha sufrido una migración masiva desde el campo hasta la periferia de las ciudades por causas como la búsqueda de empleo y los desastres asociados a fenómenos naturales. Estos dramáticos movimientos de población han creado grandes cinturones de miseria en torno a las urbes, con poblaciones que en su mayoría viven muy por debajo del umbral de la pobreza.
El mapa de pobreza en Bolivia se extiende por todo el país, con poblaciones que carecen de servicios básicos, tienen bajos niveles de educación y residen en viviendas precarias que no reúnen las condiciones mínimas. Unos 2,5 millones de niños viven en la pobreza (nueve de cada diez niños indígenas son pobres), y la tasa de mortalidad para los menores de un año, 50 de cada 1.000 nacidos vivos, solo es superada por la de Haití en toda la región. Una cuarta parte de la población de Bolivia está desnutrida, y se estima que solamente el 16% de los bolivianos viven con sus necesidades básicas satisfechas.
Las poblaciones más vulnerables son los indígenas, las mujeres y los niños menores de cinco años. Este panorama hace que Bolivia sea un país prioritario de la Cooperación Española.
En 2009, los ciudadanos de Bolivia aprobaron una nueva constitución que estableció el acceso universal al agua potable y al saneamiento como un derecho humano fundamental y un servicio público. Bolivia fue el país precursor en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la declaratoria que reconoció en 2010 el agua y el saneamiento como un derecho humano. La lucha por el acceso al agua, símbolo de vida, dignidad y justicia social para los bolivianos, ha generado grandes movilizaciones sociales que han transformado las políticas de agua de su país.
Bolivia se enfrenta a un gran reto para hacer efectivo este derecho universal. Más de 2,5 millones de bolivianos no tienen acceso a servicios de agua potable, y otros 5 millones carecen de servicios de saneamiento. Estas carencias causan inseguridad alimentaria y comprometen la salud integral de las familias, provocando casos graves de malnutrición crónica y diarrea aguda, una enfermedad que es responsable de un tercio de todas las muertes infantiles. Estas deficiencias frenan la capacidad de desarrollo de las comunidades pobres y producen un estancamiento de la productividad y de los ingresos de las familias. La marginalización histórica de indígenas y campesinos, las migraciones masivas de campo a ciudad y la mala gestión de los recursos han contribuido a agravar el problema. Los recursos hídricos de ciudades como La Paz y El Alto se ven afectados además por el cambio climático: la desaparición de los glaciales en los Andes por el calentamiento global está secando una de sus principales fuentes de agua.
Por todo esto, el gobierno de Bolivia ha priorizado el acceso a servicios básicos de agua potable y saneamiento dentro de sus políticas de desarrollo y de lucha contra la pobreza. El Plan Nacional de Saneamiento Básico (PNSB) 2008–2015 busca cumplir una de las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio: reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso a estos servicios. El gobierno boliviano, con el apoyo de la cooperación internacional, ha establecido un Marco de Evaluación del desempeño gubernamental para el sector mediante el cual se medirán conjuntamente compromisos y logros alcanzados.
Bolivia es uno de los países prioritarios de la Cooperación Española, y recibe una parte sustancial de los apoyos del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento. El Fondo apoya el gran esfuerzo que realiza el gobierno central, los gobiernos locales y la sociedad boliviana para subir los niveles de cobertura de los servicios de agua y saneamiento en las zonas más necesitadas y entre las poblaciones más vulnerables. Para que los proyectos sean sostenibles, el Fondo incluye tecnologías apropiadas y fuertes componentes de capacitación institucional a todos los niveles, así como educación en higiene y medio ambiente para las comunidades receptoras.
Como principales gestoras del agua en los hogares, las mujeres son un componente clave en la toma de decisiones y en la gestión de los programas. Ellas están ampliamente representadas en las consultas públicas, y participan como directoras, gerentes y funcionarias de los operadores.
Los objetivos principales del Fondo en Bolivia son:
Sus programas tienen varios componentes:
1.Inversiones en agua potable y saneamiento
Comprende la construcción, ampliación y rehabilitación de sistemas y redes de agua potable y saneamiento, tanto de mayor como de menor escala, en las zonas más necesitadas y para las poblaciones más vulnerables del país.
2. Fortalecimiento institucional
Incluye la asistencia institucional a autoridades centrales, regionales y locales, y acciones de apoyo a instituciones comunitarias que gestionan el agua. Ofrece apoyo técnico a los operadores para mejorar su labor operativa, administrativa y financiera. Colaboración estrecha con el gobierno y la sociedad boliviana para incrementar la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre proyectos y en la gestión de los servicios.
3. Formación y generación de capacidades
Capacitación en educación sanitaria y medio ambiente mediante la sensibilización de familias y comunidades receptoras de programas.
Mapa Interactivo
Aportaciones del fondoConsulte las aportaciones bilaterales y multilaterales del Fondo.
Fin documento AECID